Revisado por Dr. José María Martínez de la Casa, especialista en Oftalmología
¿Qué son las cataratas?
Se define como catarata la presencia de opacidades en el
cristalino. El cristalino es una estructura del ojo que actúa a modo de lente,
de manera que los rayos de luz que entran en el ojo se enfoquen directamente en
la retina.
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| Las cataratas aparecen esencialmente con la edad. |
| ©NetDoctor/Geir |
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Las cataratas pueden presentarse en grado variable, desde
opacidades leves que no alteran la visión, hasta opacidades completas del
cristalino que disminuyen la visión a menos de un 10%.
La frecuencia de las cataratas aumenta con la edad, ya que en la
mayoría de los casos la presencia de una catarata refleja un envejecimiento del
cristalino, lo que se denomina catarata senil. En otras ocasiones las cataratas
pueden estar ya presentes al nacimiento (cataratas congénitas) o bien aparecer
asociadas a determinadas enfermedades que afecten a todo el organismo, la
toma de medicamentos, etc. Actualmente las cataratas
son la causa de ceguera reversible más frecuente en los países
desarrollados.
¿Cómo se desarrollan las cataratas?
La razón más común es la edad avanzada. A medida que la gente se
hace mayor, el cristalino va perdiendo su transparencia, lo que hace que se
produzca una reducción de la visión.
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En resumen
La operación de cataratas viene haciéndose desde hace años,
con notable éxito. Las opciones de intervención son varias y en constante
evolución, por lo que será el oftalmólogo el que decida la más
adecuada.
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Las cataratas son algo más comunes:
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En personas con
diabetes
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En personas que toman corticoides (particularmente durante
largos periodos de tiempo).
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En personas que han sufrido un traumatismo importante en el
ojo.
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En personas con inflamaciones oculares previas.
Muy raramente los niños nacen con cataratas congénitas. A todos
los bebés se les examina en los primeros días de vida para asegurarse de que no
tienen cataratas. La presencia de un reflejo blanquecino al iluminar la pupila
con una linterna debe hacer sospechar la presencia de una catarata, por lo que
debe ser inmediatamente explorado por un oftalmólogo, que deberá al mismo
tiempo descartar la presencia de otras enfermedades del ojo. Si las cataratas
congénitas producen una disminución importante de visión en el recién nacido,
deben ser intervenidas en un corto periodo de tiempo, para permitir un adecuado
desarrollo de la visión en el niño.
¿Cuáles son los síntomas de las cataratas?
Fundamentalmente las cataratas producen una disminución en la
cantidad de visión. Esta perdida de visión generalmente es lenta y progresiva a
lo largo de meses o incluso años.
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La evolución de las cataratas hace en principio que el ojo
cambie su graduación, haciéndose más
miope, por lo que mientras las cataratas evolucionan,
puede que sea necesario graduar y cambiar las gafas con una frecuencia mayor de
lo normal.
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Otros síntomas frecuentes en las personas con cataratas son la
fotofobia (luz molesta más de lo normal) y percepción de halos alrededor de las
luces.
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Las cataratas muy evolucionadas pueden causar inflamación
intraocular y elevar la presión del ojo, provocando incluso un ataque agudo de
glaucoma con dolor muy intenso, ojo rojo e incluso
náuseas y vómitos.
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Las cataratas que afectan solamente a un ojo pueden pasar
desapercibidas durante mucho tiempo, ya que el paciente se sigue manejando
perfectamente con el ojo sano.
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Las revisiones periódicas anuales son fundamentales para un
correcto cuidado de los ojos.
¿Qué medidas se pueden tomar para evitar las
cataratas?
Las cataratas generalmente son parte del proceso de
envejecimiento, pero cualquiera que sufra de diabetes o que tome corticoides
debería ser consciente de los riesgos de desarrollar cataratas a edad
temprana.
Se ha sugerido que una exposición excesiva a la
luz del sol puede hacer a la persona más susceptible a
las cataratas, de modo que el uso de unas buenas gafas de sol debe tenerse en
cuenta al exponerse a la luz solar durante periodos prolongados.
¿Cómo realiza un diagnóstico el médico?
El aspecto más importante de las cataratas es el grado en que
afecta a la visión. El médico necesita conocer el grado en que afectan a su
vida y actividades diarias.
Se llevará a cabo un examen ocular completo, que determinará el
nivel de visión y comprobará si la graduación de las gafas es la correcta. En
caso de que la pérdida de visión no pueda ser suplida con una graduación
adecuada, el cristalino será explorado en busca de opacidades en el mismo. La
pupila puede ser dilatada para explorar mejor el cristalino y al mismo tiempo
para poder examinar la retina y comprobar que no existan otras alteraciones que
justifiquen la pérdida de la visión.
Todo el que sienta que se deteriora su visión o que sufre alguno
de los síntomas descritos anteriormente, debería visitar al oftalmólogo para
que evalúe si las cataratas deben ser
intervenidas
quirúrgicamente.
¿Cómo se tratan las cataratas?
No existen gotas ni pastillas para el tratamiento de las
cataratas. El único método de mejorar la visión es eliminarlas mediante
cirugía.
¿Cuándo se pueden operar las cataratas?
Debido al tipo de cirugía que se realizaba hace unos años para
tratar las cataratas, los oftalmólogos preferían esperar a que estas estuvieran
muy evolucionadas para intervenirlas.
Con las técnicas quirúrgicas actuales es preferible intervenir
las cataratas cuando éstas aún no están muy maduras, puesto que esto facilita
la labor del oftalmólogo, al mismo tiempo que permite una recuperación
posquirúrgica más rápida. En líneas generales, toda catarata que produzca una
disminución de la visión superior al 50% puede ser intervenida.
En cualquier caso la indicación quirúrgica debe ser
individualizada a las necesidades de cada paciente, y así, las personas que
vean limitada su vida normal aunque las cataratas no estén muy evolucionadas,
pueden ser intervenidas precozmente. Si desea continuar conduciendo y su vista
no es la normal, entonces la intervención quirúrgica será necesaria para poder
conservar el permiso de conducir.
¿Qué implica la cirugía de cataratas?
La operación quirúrgica se lleva a cabo normalmente con
anestesia local (utilizando inyecciones alrededor del
ojo o gotas en el mismo) lo que permite una intervención indolora, pero el
paciente permanece despierto.
Puede solicitarse una anestesia general, pero no es lo habitual
y generalmente se utiliza únicamente en pacientes que no pueden colaborar con
el cirujano durante la intervención.
Facoemulsificación
Actualmente la mayor parte de las cataratas se eliminan de
esta forma en España. Se realiza una pequeña incisión en el ojo
(aproximadamente 3 mm) a través de la cual se introduce un terminal de
ultrasonidos que se utiliza para disolver el núcleo del cristalino en el
interior del ojo. A través de esa misma incisión se introduce una lente plegada
que se despliega en el interior del ojo y se deja situada en un saco que
conforman las cápsulas que rodean el núcleo del cristalino. La incisión se
realiza de modo que al finalizar la intervención se sella espontáneamente y en
la mayor parte de los casos no se necesita dar puntos. El paciente a las pocas
horas de la cirugía puede regresar a su casa.
Cirugía extracapsular
La incisión que se realiza en el ojo es mayor que en la
facoemulsificación. El núcleo del cristalino se extrae entero, sin utilizar
ultrasonidos. Al finalizar la cirugía la incisión debe ser cerrada con varios
puntos. La recuperación de la visión es más lenta con esta técnica que con la
facoemulsificación. La cirugía extracapsular se reserva para aquellas cataratas
muy evolucionadas.
¿Qué ocurre después de la operación?
Tras la cirugía deberán administrarse gotas antibióticas y
antiinflamatorias de forma periódica durante tres o cuatro semanas. El paciente
será revisado por un oftalmólogo varias veces para controlar la evolución y
poder tratar precozmente cualquier complicación que pueda
acontecer.
¿Cuáles son los riesgos de la operación quirúrgica?
Esta operación presenta un alto índice de éxito con una elevado
porcentaje de satisfacción de los pacientes. Existen pequeños riesgos de
infección (endoftalmitis), hemorragia o daño en la retina que pueden causar la
reducción de la visión o incluso la pérdida completa de ésta. Se estima que
estos problemas graves ocurren en 1 de cada 2.000 pacientes.
A largo plazo, existe el riesgo de que la cápsula que mantiene
la lente intraocular en su lugar pueda enturbiarse y provocar una reducción
gradual de la visión. Esto puede tratarse con un láser YAG que realiza un
orificio limpio en la cápsula por detrás de la lente. Este procedimiento se
realiza en la clínica o consulta. Pueden ser necesarias algunas gotas
antiinflamatorias después del láser durante una semana.
¿Se reducirán las actividades tras la intervención
quirúrgica?
Esta operación permite la recuperación rápida de la visión y las
actividades del paciente deberían reducirse en grado mínimo. Se suele
recomendar no nadar durante las primeras seis semanas, ya que existe un aumento
del riesgo de infección. Además, no es conveniente levantar peso o la
realización de ejercicios enérgicos en el primer mes o durante los dos meses
posteriores a la cirugía.
Tras la operación los pacientes pueden presentar dificultades en
la lectura, ya que la lente que se introduce en el ojo está graduada para la
visión lejana. Después de la cirugía el paciente necesitará unas gafas de
lectura. Actualmente se están desarrollando lentes intraoculares que permiten
una visión lejana y cercana adecuada, intentando, en la medida de lo posible,
acercarse a la función del ojo normal.
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Dr. Per Lykke Gregersen
, especialista en Oftalmología, Dra. Caroline MacEwen
, especialista en Oftalmología.
Última versión: 2010-04-04
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