Revisado por Dr. Roberto Palacio González, especialista en Cirugía Ortopédica y Traumatológica
¿Qué es una prótesis de cadera?
Una prótesis es un artefacto que se implanta para realizar una
determinada función que el cuerpo ha perdido o la realiza de forma muy
defectuosa.
La articulación de la cadera es el encaje que forman la cabeza
del hueso del fémur, de forma semiesférica, con el cotilo de la pelvis, que es
una cavidad del hueso de la cadera en forma también de semiesfera.
La prótesis de cadera se coloca en el lugar que ocupa la
articulación de la cadera.
¿Qué materiales la componen?
Se utilizan aleaciones metálicas, titanio, materiales cerámicos
y polímeros. Hoy por hoy sólo estos materiales presentan las condiciones más
adecuadas de resistencia, durabilidad y comportamiento ante los esfuerzos que
sufrirán una vez implantados en el cuerpo humano.
¿Qué piezas la componen?
Hay que diferenciar las prótesis parciales de las
totales.
Las prótesis totales
Sustituyen tanto la cabeza femoral como el cotilo. La parte
que se ancla en el fémur se llama vástago y se le añade una semiesfera o
cabeza, que es la parte articular.
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El vástago se ancla al hueso haciendo que su superficie sea
rugosa o recubriéndola de hidroxiapatita. Si el hueso es de mala calidad el
anclaje se realiza mediante una capa de cemento especial entre el vástago y el
hueso
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El cotilo protésico tiene una parte que se ancla a la pelvis
y una pieza de polietileno que es la que contacta con la cabeza protésica. El
anclaje al hueso puede ser a presión, atornillado, roscado o
cementado.
Las prótesis parciales
Sustituyen sólo la cabeza femoral, dejando la pelvis intacta.
La cabeza protésica puede formar un bloque único con el vástago (prótesis tipo
Thompson) o ser extraíble de forma aislada, lo que permitiría en un futuro
convertirla en prótesis total: cuando se coloca un cotilo protésico, la cabeza
del vástago debe ser más pequeña que en las prótesis parciales.
Nunca se sustituye sólo el cotilo de la pelvis.
Las prótesis de recambio o de rescate se utilizan cuando la
primera prótesis ha desgastado el hueso y está suelta. Suelen tener mayor
número de piezas para adecuarse a las zonas de pérdida de hueso. El problema es
que cuanto mayor sea el número de piezas más rozamiento hay entre ellas, y más
residuos o virutas se desprenden, lesionando más el hueso.
¿Cuándo se indica el implante de una prótesis de
cadera?
Cuando el tratamiento con medicación, fisioterapia u operaciones
previas no consigue mejorar un estado de dolor o invalidez graves, producidos
por lesiones de la articulación de la cadera:
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Coxartrosis (artrosis de la cadera)
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Artritis reumática (artritis reumatoide,
etc.)
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Necrosis de cabeza femoral (pérdida de la vitalidad del
hueso)
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Fracturas desplazadas de cuello femoral. Son habituales en los
ancianos por caídas al suelo. Cuando los fragmentos de fractura están poco
desplazados se puede intentar una operación de fijación de fragmentos
(osteosíntesis) pero habitualmente están muy desplazadas, por lo que se indica
la prótesis y su implantación en los primeros días para evitar una estancia
prolongada en cama del anciano.
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Artrodesis (fusión de los dos huesos) de cadera previa, que
provoca al paciente un dolor lumbar intenso.
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Tumores de cadera.
¿Qué tipo de prótesis conviene a cada paciente?
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Cuando el estado del hueso es bueno (no hay
osteoporosis) se implantan prótesis sin cemento.
Cuando existe una osteoporosis, o en personas mayores, se debe unir la prótesis
al hueso mediante una capa de cemento especial de
polimetilmetacrilato.
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Los pacientes ancianos con fractura de cuello femoral
habitualmente requieren una prótesis parcial. Si son muy mayores o con una
expectativa de vida muy limitada se implanta una prótesis con cabeza fija (tipo
Thompson) y si el estado general es bueno y tiene una buena perspectiva de
vida, se utiliza una cabeza recambiable, por si necesitase en un futuro
convertirse en prótesis total.
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Las prótesis de rescate se emplean para sustituir prótesis que
se han aflojado, deformidades graves de cadera (por ejemplo en las displasias)
o en tumores de cadera, que requieren una gran extirpación de tejidos. Tienen
más piezas y en algunos casos se pueden confeccionar a medida.
¿Qué hacer si se requiere implantar una prótesis de cadera y de
rodilla?
Primero se debe operar la cadera. Una vez conseguida la
recuperación de la movilidad y la fuerza en el muslo, se implantará la prótesis
de rodilla, que requiere una rehabilitación rápida y específica, y para ello es
fundamental una cadera útil.
¿Cuándo no se aconseja implantar una prótesis de
cadera?
La contraindicación más clara es la infección, ya que los
microbios anidan en cualquier material extraño al cuerpo. Habitualmente sólo se
pueden erradicar los microbios si se extrae ese material. En el caso de una
prótesis es una verdadera tragedia, tanto para el paciente como para el
cirujano, por los problemas que derivan tanto del tratamiento como de las
secuelas.
La infección no solo se considera en la cadera. Cualquier parte
del cuerpo que presente una infección puede enviar sus gérmenes por la sangre
hacia la prótesis. La típica infección que pasa desapercibida es la que afecta
a los dientes: una muela
cariada es un foco de infección aunque no duela ni se
inflame. A su vez la prótesis infectada sirve de reservorio, o nido de
gérmenes, que en cualquier momento pueden emigrar por la sangre y provocar una
infección grave con secuelas que pueden llegar a ser incluso mortales. Por
tanto, una infección primero se debe curar, y después implantar la prótesis. El
problema es que nunca se tiene el 100% de seguridad de que no se
infecte.
Un mal estado de salud que aumente el riesgo de muerte o
secuelas graves a causa de la cirugía o la
anestesia:
diabetes descompensada, lesiones graves del
pulmón o
corazón, alteraciones graves de la coagulación de la
sangre. No obstante en casos moderados el paciente tiene la última palabra,
pero tanto él como los familiares deben comprender los riesgos que
asume.
En pacientes jóvenes debe retrasarse lo más posible. El hueso
suele ser de buena calidad para acoger la prótesis pero la actividad de la
persona joven es alta, lo que afloja el implante y obliga a tener que recambiar
la prótesis en unos años.
En pacientes encamados la mejor solución por su simpleza y
escasos riesgos es la decapitación de la cabeza femoral; se extirpa de tal
forma que queda un espacio libre entre el fémur y la pelvis. Tendrá movilidad
de la pierna y sin dolor.
¿Cómo se desarrolla la intervención y los días
siguientes?
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Se realiza un estudio preoperatorio que comprende como mínimo
un
análisis de sangre, una
radiografía del tórax y un
electrocardiograma. Si el anestesista en la consulta
preoperatoria lo precisa, pedirá pruebas más específicas (ecocardiograma,
pruebas de ventilación pulmonar,
pruebas de alergia, etc.).
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Se utiliza la
anestesia general o bien la
raquianestesia (de espalda para abajo). En recambios
de prótesis se prefiere la general porque suelen durar bastantes
horas.
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Las incisiones de piel varían según las preferencias del
cirujano: normalmente el paciente se verá la cicatriz en la cara lateral de la
cadera o bien formando una curva hacia los glúteos (abordaje
posteroexterno).
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Se realiza una profilaxis con heparina cálcica, para prevenir
la trombosis venosa, durante un mes aproximadamente desde el mismo día de la
intervención.
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Durante los primeros días se administra un antibiótico
intravenoso para prevenir infecciones.
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A las 48 horas, como muy tarde, se retiran los tubos de
drenaje. Su misión es evacuar el sangrado residual que se produce tras la
operación.
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A las 24 horas se suele solicitar un análisis de sangre llamado
hemograma control, que evalúa la anemia aguda debida a la pérdida de sangre en
la operación (a grosso modo sobre medio litro en las parciales, cerca de un
litro en las totales y entre litro y medio y dos litros en las de recambio). En
determinados casos se requerirá una transfusión.
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Se controla el dolor con analgésicos intravenosos durante los
primeros días, para después tomarlos por boca durante varias
semanas.
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Si el dolor lo permite el paciente se sienta al día siguiente.
Si la prótesis se ha cementado, el apoyo al andar comienza en unos días. Si no
es cementada se suele recomendar varias semanas sin el apoyo de esa
extremidad.
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En unos cinco días, con los sueros ya quitados, el paciente
paseando con dos muletas (independientemente de que apoye la extremidad o no) y
sin complicaciones (seromas, etc.) puede ser dado de alta en el
hospital.
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Si el cirujano teme una posible luxación precoz de la prótesis
indicará el encamamiento hospitalario durante varias semanas con la extremidad
apoyada en un cajón antirrotatorio, hasta que la cicatriz profunda sea lo
suficientemente fuerte como para evitar la luxación (salida de la cabeza
femoral de la cavidad articular).
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Los puntos se pueden retirar a partir del décimo día, en la
consulta del traumatólogo.
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Normalmente no se necesita rehabilitación en un centro
específico, porque el paciente rápidamente va cogiendo fuerza y movilidad al
andar. La cadera es muy agradecida a corto plazo con las prótesis.
¿Qué complicaciones tiene la prótesis de cadera?
La infección de la prótesis (de cada 100 operados, uno o dos la
desarrollan)
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Cuando se produce en los primeros días o semanas se suele
deber a algún germen que penetra por la herida desde el aire o la piel (es
imposible esterilizarlos completamente pese a las condiciones de asepsia del
quirófano)
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Cuando aparece más tardía se debe a algún foco de infección a
distancia. Lo más frecuente es desde el aparato urinario o por
caries.
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El tratamiento más habitual de la prótesis infectada consiste
en su extracción, un tratamiento durante meses con antibióticos (parte del
tiempo se administrarán vía intravenosa en el cuello para evitar flebitis en
los brazos) y cuando se considera erradicada la infección, se implanta una
prótesis de rescate. Hasta ese momento el paciente puede andar con muletas y en
muchos casos puede apoyar con relativa fuerza la pierna, aunque no tenga
cadera.
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En determinados casos puede recomendarse una operación sólo
de limpieza dejando de momento la prótesis por si el antibiótico consigue
eliminar la infección.
Hematoma
Consiste en la acumulación de sangre residual. Se puede
sobreinfectar, por lo que se debe drenar: normalmente se introduce una sonda
acanalada o unas pinzas por la herida (no suele doler) y se drena por esa zona.
A veces es necesario realizar una intervención quirúrgica de
limpieza.
Seroma
Lo mismo, pero el líquido es un exudado de los tejidos (linfa,
etc.).
Luxación de la prótesis
La pieza femoral se separa de la pélvica.
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Se presenta en un 5% de los casos aproximadamente y suele
asociarse más al abordaje posteroexterno (aunque éste tiene otras ventajas), a
un cotilo protésico en posición inadecuada, a un cuello de prótesis corto y a
una tensión de la cicatriz o de los músculos insuficiente. En otros casos se
debe a un golpe o torsión que la desencaja.
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El primer episodio requiere anestesiar al paciente y
recolocarla sin necesidad de abrir (salvo excepciones).
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Si se sigue luxando la prótesis tendrá que cambiarse, bien
alguno o todos sus componentes.
Trombosis venosa profunda
Supone la formación de trombos en las venas internas de las
piernas (aun con la profilaxis puede aparecer). El riesgo es que los trombos se
desprendan y emigren como émbolos hacia el pulmón, provocando una
embolia pulmonar.
Embolia grasa o bien por cemento
Al perforar el hueso para implantar la prótesis pueden
formarse pequeños émbolos de grasa de la médula ósea (el tuétano del hueso),
que irán al pulmón. En las prótesis cementadas el cemento entra a presión y
puede también provocar embolia.
Lesiones de nervios
Cada vía de abordaje puede lesionar por proximidad a un
nervio. Lo más habitual es la lesión del ciático o del nervio del glúteo medio.
Suele ser más frecuente en los recambios de prótesis debido a que la cicatriz
previa no deja ver bien las estructuras.
Lesiones de arterias
Lo mismo ocurre con las arterias. En los recambios puede
lesionarse alguna rama arterial vecina al cotilo.
La fractura del fémur en la zona del vástago por un
golpe
Se favorece cuando el hueso tiene osteoporosis. Suele requerir
como mínimo una operación de osteosíntesis (fijación de los fragmentos de la
fractura). En ocasiones tiene que recambiarse la prótesis.
Las calcificaciones alrededor de la prótesis
A veces son muy voluminosas e impiden la movilidad de la
cadera, lo que indica la extirpación quirúrgica cuando se haya detenido su
crecimiento (calcificación en fase inactiva). Se pueden prevenir tomando
determinados antiinflamatorios durante meses, siempre que no aparezcan lesiones
digestivas por su uso.
¿Qué problema fundamental presentan las prótesis?
La prótesis es un artefacto rígido encastrado en un tejido duro
pero vivo, que es el hueso. Por tanto la interacción entre ambos cuando la
cadera se mueve o se apoya originará tarde o temprano un aflojamiento. El
periodo se mide en años. En los jóvenes es inevitable. En los ancianos su
esperanza de vida puede concluir antes de que se afloje lo suficiente como para
dar problemas. El aflojamiento inicialmente puede no dar síntomas, pero acaba
provocando un dolor incapacitante. La prótesis deberá cambiarse en la
intervención llamada de revisión o de recambio, que presenta muchos más
problemas:
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Se trabaja en un campo con falta de hueso y con cicatriz
profunda que altera las relaciones normales de músculos, nervios, etc. La
interve3nción dura más y es mucho más cruenta.
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Se utilizan prótesis más grandes, con más piezas que darán más
rozamiento.
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Se requiere un volumen importante de injerto de hueso para
rellenar huecos. Normalmente se obtiene de un cadáver.
¿Qué puede hacer un paciente con una prótesis de
cadera?
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Debe acudir regularmente a la consulta de su traumatólogo, para
detectar posibles aflojamientos u otros problemas.
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Debe evitar caminar por terreno irregular y los ejercicios de
impacto como salto y carrera. No debe cargar pesos excesivos.
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Puede nadar con moderación y montar en bicicleta (mejor
estática y sin resistencia para evitar caídas y no forzar la
prótesis).
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Debe evitar en lo posible ciertos movimientos que fuerzan el
encaje protésico y pueden provocar una luxación. Estos dependerán de la vía de
abordaje.
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Debe cuidar su dentadura y acudir asiduamente a su dentista,
para prevenir caries. Su dentista debe saber que es portador de prótesis. Si le
extrae una muela deberá hacer profilaxis con antibiótico.
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Ante la sospecha de cualquier infección, aun banal, acudirá a
su médico indicando que es portador de prótesis.
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Ante un dolor en la zona de la cadera consultará primero con su
médico de cabecera, y si hay sospecha de infección o aflojamiento lo remitirá a
su traumatólogo.
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Si aparece inflamación en la zona, acudirá a su hospital de
referencia indicando que es portador de prótesis.
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Dr. Alain Vannineuse
, especialista en Cirugía Ortopédica y Traumatológica.
Última versión: 2010-02-04
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