| Coxartrosis (artrosis de la cadera) |
Revisado por Dr. Roberto Palacio González, especialista en Cirugía Ortopédica y Traumatológica
¿Qué es la artrosis de la cadera?
La articulación de la cadera es el encaje que forman la cabeza
del hueso del fémur, de forma semiesférica, con el cotilo de la pelvis, que es
una cavidad del hueso de la cadera en forma también de semiesfera.
La zona de contacto entre los dos huesos de esta especie de
"bisagra" está recubierta por una capa llamada cartílago, que permite
distribuir las cargas y disminuir el rozamiento entre los huesos con los
movimientos de la articulación.
La artrosis supone una destrucción progresiva del cartílago, por
envejecimiento o bien por rozamiento cuando su superficie se hace irregular por
golpes, infecciones, etc. El hueso que antes se recubría del cartílago comienza
a sufrir cambios, espesándose y produciendo salientes llamados osteofitos. La
artrosis de cadera supone entonces la pérdida del cartílago en la articulación
de la cadera, llamada coxa en latín.
Esta enfermedad afecta algo más a las mujeres que a los hombres,
y es la segunda localización en frecuencia de la
artrosis tras la
rodilla.
¿Qué causa la artrosis de cadera?
Aproximadamente en la mitad de los casos es primaria, es decir,
no se encuentra una causa. No obstante, hay unos factores de
riesgo:
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La edad
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La
obesidad
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La artrosis generalizada
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Los deportes de contacto como fútbol, baloncesto, etc. Su
práctica durante años puede, en algunos casos, sobrecargar la articulación
llevándola a la artrosis.
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Lo mismo se puede decir de los trabajadores que hacen uso de la
fuerza física: empleados de la construcción, estibadores, etc.
La otra mitad es secundaria a otros procesos:
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Trastornos del desarrollo fetal (es decir, que se producen ya
en el útero materno durante el embarazo) como la displasia de cadera, que puede
llevar a la luxación congénita de cadera. Si no se diagnostica la displasia a
tiempo, el paciente casi invariablemente desarrollará una artrosis de cadera.
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Trastornos del crecimiento, como la enfermedad de Perthes (del
niño) o la epifisiolisis (del adolescente).
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Fracturas articulares con fragmentos que no quedan en buena
posición .
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Enfermedades reumáticas
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Enfermedades por depósito de sustancias en la articulación
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Infecciones articulares
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Flujo de sangre insuficiente a la cabeza femoral, que se
colapsa, es la osteonecrosis o "necrosis ósea avascular".
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Disimetría, que es la desigualdad en la longitud de las
extremidades inferiores. Suele provocar artrosis cuando la diferencia de
longitud es de 3 cm o mayor.
¿Qué síntomas produce?
El dolor
Es el síntoma básico, que lleva al paciente a la consulta
médica. El dolor es de tipo mecánico, y aumenta cuando comienza a moverse o
caminar. Si continúa moviendo la articulación, el dolor cederá para al cabo de
un tiempo volver a incrementarse. Con reposo, cede.
El paciente nota el dolor en el pliegue de la ingle, en la
zona glútea, y a veces exclusivamente en la cara de dentro de la rodilla.
Cuando evoluciona se notan crujidos al mover la articulación.
Limitación progresiva de la movilidad de la
articulación
Es la otra alteración fundamental de la artrosis. Los
movimientos que más se limitan son la rotación hacia afuera y luego la
separación y la extensión de la extremidad. Con el tiempo aparece la
contractura o rigidez: el muslo está flexionado y rotado hacia adentro, y no
podemos separarlo del cuerpo. De tal modo que los gestos de la vida cotidiana
como atarse un zapato, entrar en la bañera o subir a un autobús, se vuelven muy
difíciles o imposibles.
Puede haber fases de aumento de dolor, llamadas crisis o brotes.
El dolor se hace inflamatorio cuando se incrementa por la noche y el reposo no
lo elimina.
¿Qué pruebas se pueden pedir?
Radiografías de la zona:
El espacio articular es la región de unión entre los dos
huesos de la articulación, que en la placa radiográfica aparece aparentemente
vacía, pero realmente está ocupada por el cartílago, que es invisible a los
rayos X. En la artrosis, la destrucción de cartílago
hace que dicho espacio se estreche: es el "pinzamiento articular".
El hueso de la zona aparece muy blanco (se compacta resaltando
más a los rayos X).
Se aprecian salientes en forma de pico en los bordes
(osteofitos).
Para el diagnóstico de la artrosis no se necesitan más pruebas,
pero para el estudio de las posibles causas y según la sospecha del médico,
pueden ser necesarias:
Técnicas de imagen
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TAC (escáner o tomografía axial computarizada)
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RMN (resonancia magnética
nuclear), útiles para valorar por ejemplo una posible necrosis avascular
de cabeza femoral.
¿Cómo se diagnostica?
Se diagnostica mediante la exploración que realiza el médico
tanto del dolor como de la movilidad, unido al aspecto de la articulación en
las radiografías.
El aspecto de las radiografías puede no corresponderse con el
sufrimiento del paciente; un paciente casi sin molestias puede tener imágenes
radiográficas muy alteradas y viceversa.
Las radiografías pueden descubrir las causas de la artrosis. Las
displasias, Perthes, epifisiolisis y las osteonecrosis cuando están muy
avanzadas muestran imágenes radiográficas características, aparte de la
artrosis secundaria.
¿Qué otros trastornos pueden producir dolor inguinal?
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Lumbociática
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Lesión de nervios que recogen las sensaciones de la ingle.
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Alteraciones en el fémur o la pelvis: osteonecrosis cuando
todavía no ha producido la artrosis, tumores, infecciones, fracturas que han
pasado desapercibidas.
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Hernia inguinal o crural
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Alteraciones en la arteria femoral (aneurismas, etc.)
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Trastornos propios de la rodilla.
¿Cómo evoluciona la artrosis de cadera?
Habitualmente es una enfermedad de curso muy lento, y es más
frecuente que se vea interrumpida por crisis dolorosas que corresponden a
pérdidas localizadas del cartílago. Una vez concluida la crisis, el dolor
mecánico residual es algo mayor que previamente y la movilidad más reducida.
En otros casos no hay crisis, pero el dolor y la pérdida de
movilidad se hacen progresivas, además de reducirse la distancia que puede
recorrer sin dolor.
Las artrosis secundarias a irregularidades del cartílago
(fracturas, infecciones, etc.) evolucionan con más rapidez porque ya desde el
principio hay un rozamiento articular aumentado que desgasta más el
cartílago.
En ciertos casos la evolución es rápidamente destructiva, en
meses.
La evolución puede evaluarse en cada consulta con las diversas
tablas o índices de movilidad, dolor y capacidad de realizar actividades. Todas
son útiles, pero lógicamente la tabla empleada para la primera valoración es la
que se utilizará en las sucesivas y no se debe cambiar porque se alteraría la
comprensión de la evolución.
¿Cómo se trata?
Primeras Fases:
El tratamiento en las primeras fases se basa en la medicación
adecuada y una buena fisioterapia.
Fármacos:
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Analgésicos puros (sólo actúan contra el dolor) como el
paracetamol. Constituyen el tratamiento inicial, por sus escasos efectos
secundarios.
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Analgésicos con efecto antiinflamatorio, como el ibuprofeno o
el diclofenaco o el rofecoxib. Útiles en los cuadros de agudización, pero se
deben administrar con cuidado en el
anciano y ante trastornos renales y hepáticos no
graves. Si son graves o el paciente tiene
úlcera gastroduodenal no deberá tomarlos.
No debe tomar cortisona o medicamentos similares. Además, los
medicamentos que intentan frenar la artrosis, como el sulfato de glucosamina,
son de acción lenta (su efecto tarda semanas o meses en manifestarse), pero se
toleran muy bien y permiten bajar las dosis del resto de los fármacos.
Rehabilitación:
Es muy importante y se basa en la gimnasia de mantenimiento.
En determinados casos se pueden asociar ciclos de masaje
descontracturante, electroterapia y ultrasonoterapia en un centro especializado
de rehabilitación.
Los ejercicios que el paciente debe realizar tonificarán la
musculatura y estirarán la articulación. Deben ser progresivos, suaves e
indoloros para evitar fracturas, ya que la articulación se vuelve rígida y así
evitar rozamientos bruscos en el cartílago ya de por sí desgastado.
Segunda Fase:
Cuando el dolor no se puede controlar o la limitación invalida
al paciente, se indica la cirugía, con varias opciones según la actividad
física, el estado de los huesos y el grado de lesión:
Artrodesis:
Se funde el fémur con la pelvis, de forma que la articulación
desaparece. El problema es que la cadera queda inmóvil. Se puede indicar en
trabajadores que usan la fuerza física con gran destrucción artrósica, pero es
una técnica raramente empleada.
Osteotomía:
Se realizan cortes en el hueso de forma que se cambia la
orientación de la cabeza en su engarce con el cotilo. Se indica en personas
jóvenes con poca lesión artrósica y buena movilidad.
Artroplastia de cadera:
Consiste en la sustitución de la articulación por una
prótesis. Es una intervención habitual en el Insalud
pero con una serie de riesgos y complicaciones que el paciente debe comprender
y sopesar.
¿Qué puede hacer el paciente?
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Hacerse revisiones periódicas por su médico, para ver la
evolución y ajustar la medicación.
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Aplicarse calor local (ducha caliente, manta eléctrica).
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Las personas obesas deben
bajar de peso, ya que un kilo perdido supone una
descarga de 4 kilos para la cadera.
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Evitar el ejercicio fuerte: salto, carrera, levantamiento de
pesos. Por ello debe mentalizar al paciente joven de una limitación en su
actividad deportiva. Así retrasará la artroplastia. Además, una prótesis de
cadera implica suprimir todo esfuerzo que sobrecargue el implante.
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Nadar y montar en bicicleta, porque el movimiento de la cadera
es armónico. Dar paseos es muy recomendables, pero por terreno llano, sin
irregularidades ni cuestas.
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Hacer gimnasia de mantenimiento que incluya estiramientos,
ejercicios de tonificación muscular y de relajación.
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En caso de crisis de dolor, conviene reposar en la postura más
cómoda para el paciente. Durante las crisis se recomienda reposar tumbado boca
abajo para evitar que la cadera se contracture en flexión.
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Puede necesitar una muleta, que se coloca en el lado sano. De
esta forma al apoyar la extremidad enferma, la muleta la equilibra.
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Dr. Dominique Perocheau
, especialista en Reumatología.
Última versión: 2010-09-03
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